Blog de Jardineria

Tipos de suelo: determina qué crecerá mejor en tu jardín

Una de las mejores formas de tener éxito en la jardinería, es aprendiendo los conceptos básicos sobre los tipos de suelo

Una de las mejores formas de tener éxito en la jardinería, es aprendiendo los conceptos básicos sobre los tipos de suelo. Si lo sembrado no ha prosperado como esperabas, es posible que estés eligiendo las variedades de plantas inadecuadas para tu suelo. Saber qué crece mejor en los distintos tipos de suelo, puede ayudarte en la elección de plantas.

 

Quizás también te pueda interesar: Trucos para ahorrar suelo a la hora de llenar macetas grandes

El primer paso para identificar los tipos de suelo es adquiriendo un kit de prueba de pH para saber si este es ácido o alcalino. El pH del suelo varía entre los 3,5 y el alcalino entre los 8,5; el 7 es neutro y 6,5 el pH ideal para la mayoría de las plantas.

Algunas de las plantas con flores más bonitas y atractivas como las azaleas, los rododendros y las camelias, aman el suelo ácido y sufrirán mucho en uno alcalino. El primer signo de carencia de hierro y magnesio en estos arbustos son las hojas amarillentas. Si no puedes cultivar estas plantas en tu jardín porque el suelo es alcalino, plántalas en macetas con abono ericáceo.

La piedra caliza es alcalina y rica en calcio. Posee buen drenaje y requiere materia orgánica como estiércol bien descompuesto o abono casero sin turba para retener la humedad. Al plantar sobre piedra caliza, haz un hueco de 75 cm de profundidad en el suelo para que las raíces se extiendan. El verbascum, el euonymus y la madreselva, adoran el suelo alcalino.

Otra manera de conocer el suelo es observando su consistencia. El tamaño de las partículas que componen el suelo define cómo usarlo en el jardín. La arcilla se encuentra formada por partículas pequeñas, mientras que la de la arena son más grandes. Por otro lado, también hay que observar si la tierra es húmeda o seca.

Para ello, toma una muestra de suelo de 15 cm por debajo de la superficie. Si no está húmedo, agrega un poco de agua. Si es rico en arcilla se sentirá suave y pegajoso. Cuando lo aprietas, la arcilla mantendrá su forma y retendrá la huella digital cuando ejerzas presión sobre él con el dedo.

El suelo arenoso se siente arenoso al tacto y cuando intentes hacer una bola, se desarmará.

El suelo limoso tiene una textura suave y al apretarlo se formará una bola, pero no se mantendrá así por mucho tiempo.

El suelo turboso no se apelmaza y al apretarlo pueden salir gotas de agua.

Si sospechas que el suelo es calcáreo, procura signos reveladores de tiza o piedra caliza. También puedes añadir un poco de tierra en un frasco con un poco de vinagre y si hace espuma, entonces sabrás que los contiene y que es alcalino.

Aunque todos los suelos cumplen con una función parecida, existe una gran variedad y saber cuál hay en tu jardín te ayudará a escoger las plantas adecuadas para que prosperen en esas condiciones. Los suelos más comunes en un jardín suelen ser los arcillosos y los arenosos; los suelos turbosos y calcáreos no se ven tanto en los jardines; y los suelos limosos son poco frecuentes.

1. Suelo arcilloso

Este suelo retiene bien el agua y los nutrientes, pero como drena mal, se encharca. Durante el verano tiende a agrietarse y formar costras duras en la superficie. Es un suelo ‘compacto, es decir difícil de excavar en verano.

Mejora el drenaje del suelo arcilloso rastrillando primero la superficie para desmenuzar la tierra lo más que pedas. Luego, echa una capa gruesa de estiércol de caballo u otro abono orgánico y perlita, greda volcánica o arlita. Pasa un rastrillo para mezclar el suelo arcilloso con estos elementos.

A la hora de elegir plantas para suelos arcillosos, procura aquellas que amen las condiciones húmedas y fértiles como el iris pseudocorus, el astilbe, el aster, el abedul, la hosta, la clemátide, la hortensia, el arce japonés, el cornejo, la peonía, la mahonia, la rosa, la rudbeckia, el viburnum y la persicaria.

2. Suelo arenoso

El suelo arenoso posee partículas más grandes que el arcillo y drena más fácilmente, por lo que tienden a ser secos e infértiles, dado que los nutrientes de las plantas quedan suspendidos en agua y, finalmente, drenan. Son fáciles de excavar y se calientan rápido en primavera, lo que hace que las semillas germinen y crezcan rápidamente.

Para mejorar el drenaje del suelo arenoso, vierte abono en cada hoyo de plantación hasta la profundidad de la cabeza de la pala. Luego, cubre la tierra con una tela a prueba de malezas y asegúrala con estacas. Corta ranuras para plantar y una vez que hayas plantado, cubre la tela con unos tres centímetros de profundidad de grava.

Como este suelo es seco, es ideal para sembrar hortalizas de cosecha temprana. En inverno, puedes cultivar plantas de lavanda, rosas de roca y olivos. Otras selecciones incluyen bulbos de primavera, dianthus, delphinium, geranio, laurel, hierbas ornamentales, geranio, fucsia, sedum, tomillo, buddleja, amelanchier, achillea, verbena bonariensis, kniphofia, echinacea purpirea y agapanthus.

3. Suelo limoso

El suelo limoso posee partículas más pequeñas que la arena y más grandes que la arcilla. Los espacios entre las partículas permiten un mejor flujo de aire y drenaje, mientras retienen un poco de agua y nutrientes.

Aunque se adapta a una gran variedad de plantas, incluyendo las que prefieren la humedad y el drenaje libre, las pequeñas partículas que posee pueden hacer que el suelo se compacte, sobre todo si caminas sobre él mientras está mojado, así que evítalo si puedes. El viento y la lluvia lo pueden arrastrar, por lo que se aconseja agregar un poco de materia orgánica para que las partículas sean más estables. En este tipo de suelo puedes sembrar abedul, lupino, rosa, cornejo, rudbeckia, viburnum, hellebore, sauce y delfinio.

4. Suelos turbosos

Los suelos turbosos se componen por materia orgánica. Su color es bastante oscuro, retienen el agua como una esponja y son bajos en nutrientes. Es un suelo ácido, por lo que es ideal para las azaleas, las camelias y los rododendros, pero no será apropiado para aquellas plantas que prefieren los suelos alcalinos.

Las plantas perfectas para los suelos turbosos son: azalea, hortensias azules, hamamelis, camelia, pieris y brezos. Puedes obtener más información sobre cómo cultivar hortensias en nuestro post.

5. Suelos calcáreos

Si vez grumos de piedra blanca, entonces el suelo contiene tiza. Los suelos calcáreos drenan libremente y son infértiles. No obstante, si en su contenido hay un poco de arcilla, puede que retengan el agua y contener más nutrientes. La tiza es alcalina, lo que quiere decir que las plantas amantes de los suelos ácidos, sufrirán si se plantan en un suelo calcáreo.

Pocos vegetales pueden crecer en suelos calcáreos, por lo que es probable que quieras cultivar en huertos con otro tipo de suelo.

Las plantas ideales para suelos calcáreos son clemátide, buddleja, lila, geranios, salvia, lavanda, euonymus europaeus, anémiina, artemisa, viola y tomillo.

6. Suelos francos

Los suelos francos retienen humedad, drenan bien y son fértiles. Cuentan con proporciones iguales de limo y arena, además de arcilla. Si quieres que un suelo arcilloso o arenoso sea mucho más franco, usa mantillo. Puedes obtener más información sobre cómo mejorar el suelo en nuestro post.

Las plantas perfectas para este tipo de suelo son aquellas que se adaptan a condiciones de drenaje libre o aquellas que aman la humedad. La lista de plantas apropiadas es muy extensa y la mayoría de los vegetales prosperan bien en este tipo de suelos.

Fuente: Guia De Jardineria

Etiquetas
Mostrar más

Notas Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close